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Los Caloca

La dinastía de los Caloca, a partir de Don Manuel, ha llegado a tener mucha representación, no sólo  en el plano local, sino a nivel nacional, por la intervención que tuvo en la Revolución, el grado y la participación que todos sus hijos tuvieron en los más importantes episodios nacionales de aquel movimiento..

Hay un dato muy interesante, según el cuál, Mariano Azuela tomó de alguna manera, los rasgos característicos, físicos y morales, de Don Manuel Caloca, para configurar uno de los personajes de su célebre novela: “Los de Abajo”. Otro de sus personajes, está inspirado en  Julián Medina.

Hay constancia de la relación estrecha que tuvo Azuela con Julián Medina, el célebre personaje villista, del grado que le fue otorgado dentro del ejército, de éste y de los servicios que prestó como médico de la tropa, de cuyo seguimiento anduvo durante algún tiempo, precisamente en su calidad de Médico. Por medio de Julián Medina y por la coincidencia en lqa lucha, en la bandera y en los lugares donde anduvieron juntos, debió tratar también estrechamente a Don Manuel Caloca. De ahí, probablemente, el deseo de tomar los rasgos señeros, de uno y de otro, en los principales personajes de su novela…

La revista “Contenido”, de diciembre de 1963, dice lo siguiente: imitó

Se sabe que el Doctor Mariano Azuela, considerado el mejor novelista de la Revolución Mexicana, se inspiró, para escribir su magistral obra: “Los de Abajo”, en dos revolucionarios, a cuyo lado militó ocasionalmente como Teniente Coronel, encargado de los servicios médicos. Fueron éstos revolucionarios, el general, Julián Medina, “de unos 30 años, alto, robusto, vestido de pantalón ceñido a las piernas y chamarra de gamuza, la camisa abierta sobre el cuello de toro y un aire de autoridad, que emanaba naturalmente de él y que hacía, que sus hombres le tuvieran confianza”. El otro, que le sirvió de inspiración, fue “un joven de color oliváceo, de 20 años, Manuel Caloca, bigote ralo –bozo más bien- y rasgos un tanto mongólicos”.

Don Manuel Caloca Castañeda, fue hijo de Don Florentino Caloca y de Doña Ramona Castañeda. Nació en1865 y apenas de 15 años, dejó el terruño, para ingresar al Colegio Militar de Chapultepec, llevado por una vocación muy clara en la carrera militar. No continuó los estudios, sino que regresó a su pueblo, para dedicarse a la agricultura y a la ganadería.  Se casó aquí, con la señorita Rosa Larios, hija de Don Juan Larios y de Doña Juana Guzmán.

Dice Ernesto Zertuche G., en la semblanza que escribió sobre “Los Caloca en la Revolución”, que “Don Manuel, dejó fama en la región, de caballista notable, que lo mismo corría y lazaba en lo parejo, que en monte cerrado o en la sierra; que por igual dominaba caballo manso que potro cerrero; que le era indiferente correr con montura, que en pelo a horcajadas, o cruzando la pierna como mujer”.

Transcurría aquella vida feliz, al ritmo sosegado del pueblo, cuando se suscita el movimiento anti reeleccionista de 1909, en que se pretendía, que el pueblo mexicano practicara la democracia, a través de las corrientes políticas, que dieron lugar a partidos: como el Club Anti reeleccionista del Teúl, denominado:” González Ortega”, porque tenía como Presidente al señor Manuel Caloca, como Vicepresidente al señor José Trinidad Cervantes, como Vocales, a los ciudadanos Cástulo Sandoval Román, Taidé García, Juan Castañeda, Salvador Sandoval Román y José Berumen. Secretario: Ignacio Ramírez y Tesorero: Manuel Arellano.

En las primeras elecciones que se efectuaron en julio de 1910, tuvieron mayoría, los anti reeleccionistas, que desde el primer momento, empezaron a ser hostilizados por fuerzas procedentes de Zacatecas. En este lugar, cogieron presos a Cástulo Sandoval, a Juan Castañeda y a Ignacio Ramírez, cabezas menores del movimiento, pues la consigna era, aprehender a Manuel Caloca y a Trinidad Cervantes. 

En esto, aparece en el movimiento, Don Luis Moya, a quien los anti reeleccionistas reciben en el Teúl, con entusiasmo y se adhieren al reconocimiento, que se le había dado, de Jefe de la Revolución del Estado de Zacatecas. Aquí nombra a Don Manuel Caloca, como Segundo Jefe con el grado de Teniente Coronel. 

A partir de éste hecho, se registra una serie de combates, en los que interviene Manuel Caloca, con grande éxito la mayoría de las veces; así en Aguascalientes, en Zacatecas, en Fresnillo y en Sombrerete, donde murió arteramente, el Jefe del movimiento, quedando al frente de él, Don Manuel Caloca, quien sigue alternando triunfos y derrotas, hasta que el 5 de agosto de 1912, cae mortalmente herido, en un encuentro con fuerzas orozquitas, comandadas por los cabecillas Caro y Galaviz. El cadáver, es llevado a Zacatecas y sepultado en el cementerio de la Purísima. 

Hay un comunicado oficial, de la muerte de Don Manuel Caloca, que dice Ernesto Zertuche, fue publicado en Sombrerete, Zac., por “una persona para nosotros desconocida”. Ese mismo texto mecanografiado y con firma de quien lo envió, lo tiene Don Indalecio Chávez, quien al proporcionárnoslos, nos explica, que fue enviado por un revolucionario, amigo suyo, de aquí del Teúl.  Francisco Cisneros, quien fue telegrafista por algunos años en este lugar, precisamente en el tiempo en que vino Luis Moya al Teúl, aquí se incorporó a sus filas y Moya le conservó el puesto de telegrafista de la tropa.

Al calce de este escrito, Francisco Cisneros, hace la siguiente aclaración: “Indalecio, perdona lo mal escrito y faltas que vayan en ésta. Tu sincero amigo y seguro servidor, Francisco Cisneros”. Luego el texto del “sensible acontecimiento”:

“Bajo la impresión más dolorosa y el vacío de una irreparable pérdida, tenemos la pena de anunciar a los habitantes de este Partido, la separación eterna del ya  inmortal e invicto  Coronel Maderista y después, Comandante del 26o. Cuerpo Rural, señor Don Manuel Caloca, pues conocemos su popularidad y el aprecio de todos, a tan estimable Jefe y Honorable Ciudadano. 

 El laconismo telegráfico nos priva de momento, tener detalles amplios sobre un acontecimiento tan sensacional como lamentable, sabiendo solamente, que la mano fratricida de los trastornadores del orden público y depredadores de la sociedad, cortó el hilo de aquella preciosa y útil existencia el día de ayer, a las 10 a.m. en aguerrido combate, al Norte del Partido de Nieves, hacienda La Granja, Partido de San Juan de Guadalupe, Dgo. 

Murió, cumpliendo cual siempre, con su deber. Sacrificó su importante vida, por los sagrados intereses de la sociedad, que en todas partes defendió denodado. 

Prodigó su sangre, por la paz y el orden en el Estado, que se honra de tan noble hijo. Sostuvo, hasta exhalar su último aliento, los sanos principios de la Revolución Progresista, de la  que fue modesto, leal y distinguido adalid. 

No podemos en esta efusión de nuestro hondo pesar y casi sería superfluo, enumerar los méritos indiscutibles y valiosos servicios del mártir social, cuyo cruento sacrificio, nos conmueve. Por otra parte,  notorias y por todos apreciadas fueron sus virtudes privadas y cualidades cívicas; sencillo, honrado hasta la nimiedad, recto, de intachables costumbres, laborioso y cumplido caballero, solícito esposo, amable padre y afectuoso amigo; tuvo que ser con esas prendas, intachable ciudadano, pundonoroso soldado, valiente y sereno jefe, magnánimo vencedor, honra y prez de las clases agrícola y militar, a que dedicó sus trabajos y sacrificios. 

La gratitud del pueblo, el debido reconocimiento oficial, la veneración de la sociedad, la justicia de la historia y, sobre todo, la postrera satisfacción del deber cumplido, serán su más digno elogio y merecido galardón. 

Los que tuvimos el honor de estarle unidos, con lazos de sincera amistad o gratas relaciones, lo pudimos conocer mejor y dar testimonio de la nitidez de aquella alma transparente y noble, de aquel corazón tierno y afectuoso, de aquel carácter levantado y firme, que constituyeron su personalidad, solamente desapercibida, cuando no se le penetraba a través del velo con que la modestia lo cubría; y, secando las lágrimas con que el dolor anubla nuestros ojos, dedicamos este humilde homenaje y breve recuerdo a su memoria, al anunciar su fatal desaparición y colocar, en el enlutado hueco que deja en la sociedad, las flores de nuestro cariño.

Sombrerete, 6 de agosto de 1912”.

 

LOS HIJOS DE DON MANUEL 

Los hijos de don Manuel Caloca, fueron Pedro, Ignacio, María Josefina, Manuel (así en el Registro Civil; familiarmente se le llamó José Manuel), Salvador y Enrique.

Pedro, el mayor, nació el 21 de octubre de 1890, no el día 23 como pone Zertuche. Desempeñó el cargo de Sub-Secretario de Guerra y Marina; tuvo el grado de General de División y del Ejército y de la famosa División del Norte, en la que también militó. Fue Director de la Escuela Militar de Aeronáutica y tuvo después la Jefatura del Departamento de Aeronáutica en la Secretaría de Guerra. Ascendió grado a grado, hasta General de Brigada y fue sucesivamente, Jefe de la Sección de Revisión de Trabajos  topográficos de la comisión de Ingenieros Militares, que auxiliaron durante corto tiempo, al Departamento Agrario; Sub-jefe del Departamento de Ingenieros, Subdirector de Artillería y Jefe del Estado Mayor de la Secretaría de Guerra.  En alguno de éstos Mandos y Direcciones, llegó a tener como discípulo o subalterno, al después gobernante de Zacatecas, Gral. Pámanes  Escobedo.

Tras de una vida llena de actividad en puestos de importancia y tras de numerosas acciones de guerra, en las que puso de manifiesto su habilidad y gallardía, y de las cuáles, resultó ileso; cuando su hoja de servicios contaba ya los 35 años de entrega en la causa, que tomó como ideal de su vida, con el pecho lleno de condecoraciones, pasó a pensionado, con el grado de divisionario y entregado a la tranquilidad hogareña, murió entre los suyos, el 13 de febrero de 1976.

Después de Pedro, viene a la familia, Ma. Josefina y luego Ignacio, quien nació el 17 de marzo, y no el 31 de julio como trae Zertuche, de1893. Alos 17 años, ingresó al Colegio Militar, en donde cursó con buenas calificaciones, los cuatro años de la carrera de Ingeniero Militar. Las circunstancias en que vivía el país tras el asesinato de Madero y el hecho de ser alumno de una institución oficial, le hizo estar por obligación militar, al servicio de Victoriano Huerta, cuando éste, en la desesperación de aumentar los elementos a su servicio, ordenó: que todos los alumnos de Chapultepec, que a fines de 1913 cumplía tres o más años de estudio, salieran como Oficiales al servicio activo. Ignacio, fue destinado al 3er. Regimiento de Artillería de Guarnición de la ciudad de México. No toleró aquella situación y desertándose, vino a Zacatecas, a ponerse a las órdenes de su hermano Pedro. Las circunstancias de aquellos días, le llevaron al bando Villista y combatió contra los Carrancistas, participando al lado del Gral. Felipe Ángeles, en la famosa Toma de Zacatecas, la batalla más sangrienta de la Revolución.

Dice don Indalecio Chávez, que fueron tan brillantes sus acciones, en el puesto de Coronel Artillero, que reiteradamente, se le quiso ascender al grado de General, pero que Ignacio declinó siempre el honor, manifestando que para luchar por sus ideales, lo mismo era hacerlo en el puesto de simple Soldado, que en el puesto de General.

Aquietadas las cosas, figuró en la política de Zacatecas, fue Diputado, Gobernador interino del Estado, y más tarde, Director de los trabajos de construcción de carreteras y durante algún tiempo, Instructor en la Academia del Estado Mayor de México.

Los últimos años de su vida, los pasó en Guadalajara, donde tenía algunos negocios, hasta que a los 76 años de edad, en la Estanzuela, Zac., el 22 de noviembre de 1968, un síncope cardíaco, le causó la muerte.

El cuarto hermano de los Caloca Larios, fue José Manuel, quien nació el 19 de septiembre 1897 y como sus hermanos, ingresó desde muy joven al Colegio Militar. Como alumno de éste, le tocó escoltar, al Presidente Madero, desde el Alcázar de Chapultepec hasta el Palacio Nacional. Dice el autor de “Los Caloca de la Revolución: No precisamente en marcha triunfal, como creía ingenuamente, el Jefe de la Nación, sino en recorrido azaroso, a lo largo de calles infestadas de enemigos del régimen Maderista, donde en repetidas veces, fueron tiroteados y muertos, algunos acompañantes que se hallaban, cerca de Madero”.

Los ímpetus belicosos de José Manuel, no podían contenerse en aquella vida encuadrada en un reglamento muy rígido. Desertó también él y vino a el Teúl, donde hizo amistad con Julián Medina, el famoso “Villista”, que impugnaba desde aquí, los bandos contrarios. Tomó parte en diversas acciones de guerra, a veces al lado de sus hermanos, a veces separado de ellos y una de éstas veces, atacando al Cuartel Colorado de Guadalajara, herido, fue llevado por su señora madre, al hospital Belisario Domínguez de Chihuahua, donde la División del Norte, tenía destinado un departamento especial, para Jefes y Oficiales.

Apenas pudo recuperarse, volvió al Teúl y según lo pedían las circunstancias, se refugió en una cueva de las barrancas, que se localizan por la Cueva Prieta. Su militancia Villista, fue causa aquí, del crimen cometido por Crescencio Correa, al asesinar a José Manuel, junto con su asistente, sin darle oportunidad de defenderse. A los pocos días, los hermanos de José Manuel, Ignacio y Enrique, entonces apenas de 14 años, así como Pedro Larios, dieron muerto a Crescencio, en un enfrentamiento que tuvieron en las calles del pueblo, un domingo a mediodía, por la salida a Aticuata, donde todavía puede verse una cruz incrustada en la pared, dando cuenta de ésta sangrienta venganza.

Salvador Caloca Larios, nunca tomó parte en ninguna actividad revolucionaria, en tanto que el más chico de todos, Enrique, tuvo destacada actuación como Aviador de mucha pericia y habilidad; él es a la fecha, el único superviviente, de é

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One comment

  1. Yo soy bisnieto de Eduviges Caloca, medio hermano de Don Manuel Caloca __ Podria alguien decirme mas sobre como es que era Eduviges Caloca medio hermano de don Manuel Caloca __ El canonizado Padre Agustin Caloca fue hijo de Eduviges Caloca, San Agustin Caloca fue hermano de mi abuelo Valentin Caloca, mi madre Amelia Caloca fue hija de Valentin Caloca. Agradecere mucho tal informacion __ Attentamente: Ignacio Gonzalez Caloca.



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