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GENTES DEL TEÚL

Esta es una galería de personalidades del pueblo que se han destacado de alguna manera. Se da razón de los hechos que les prestaron relevancia, según la información obtenida de viva voz y por excepción, en el testimonio escrito  que pudo encontrarse sobre alguno de estos hombres señeros, en el espacio de poco menos de un siglo  que se abarca en las referencias obtenidas.

En muchas ocasiones no fue posible obtener el dato preciso, la fecha, el lugar, ya que como sucede en aquello  que se recoge por tradición, parece que importa al interés popular, más que el dato exacto, el acontecimiento, la acción, el sucedido que se cuenta y que se oyó contar de otras personas.

De cualquier manera, esta galería que queda seguramente incompleta y sin duda no acorde a los criterios, representa una contribución para un trabajo más sólido y mejor documentado que pueda realizarse después 

a) Don Jesús González Ortega

El Gral. Jesús González Ortega, no es originario de éste lugar, pero inicia éste recorrido, porque su nombre, ha bautizado nuestro pueblo, y ésto nos liga a su figura, a su recia trayectoria en la Guerra de Reforma, aunque sea originario de la Hacienda de San Mateo, en el municipio de Valparaíso.

Es muy confusa la información que se tiene, acerca de las circunstancias que hicieron venir al joven Jesús González Ortega a éste lugar. En su biografía, se establece la fecha de su nacimiento en 1822; se dice que estudia en el Seminario de Guadalajara y luego, sin precisar el año, se le hace aparecer en el Teúl, como escribiente y articulista, perseguido por el gobierno de Santana y en 1854, como Prefecto de Tlaltenango.

Indalecio Chávez Jr., aseguraba haber tenido de Don Epigmenio Sandoval noticia de un tío de Jesús González Ortega , Maestro por más señas, que vino a establecerse a éste lugar, por ahí, a mediados de mil ochocientos. Al parecer, este señor con aptitudes docentes muy destacadas y en acuerdo con el Sr. Cura Bernardo Fernández, quien estuvo poco después de 1850, fundó el colegio-internado, en la casa que fue de Don José María López, una casa antigua de arquerías y salones hondos, que debió de haber pertenecido a gentes muy principales y que el tío de González Ortega, acondicionó para el caso, señalando estas piezas para dormitorio, aquéllas para clase, éstas más para laboratorio y ensayos de química y física, que según parece, se hacían con toda seriedad.

Estuvieron en esta escuela, el mismo don Epigmenio Sandoval, según él mismo, decía: a finales del siglo, y en élla, obtuvo la afición y conocimientos generales de medicina, que luego aplicó con pintorescas y acertadas intervenciones; también Don Francisco Alcalá, “Pancho Calá”, como según dice, era conocido este señor, de oficio carpintero y de conversación chispeante y de un grado de cultura no común; también Don José María González Márquez, quien siempre ocupó puestos de importancia, en la administración municipal o en la recaudación federal de rentas. Sin duda, estuvo también Juan González Ortega, hermano de Jesús, de cuya permanencia en este pueblo, quedan todavía varios testimonios. A la fecha y a pesar de más de un siglo de distancia, todavía se ven las bases de las columnas del corredor, capiteles y piedras labradas con buen gusto, que dejan ver la importancia de aquélla mansión, que ocupaba toda la manzana.

Juntamente con su recuerdo y el bautizo de su nombre, se conserva aquí, en uno de los corredores de la Presidencia Municipal, esta pintura mural, que retrata al Gral. González Ortega, en los días de su grandeza

De haber existido aquí la escuela de que se habla, el joven Jesús González Ortega, debió haber tenido relación con ella, por la labor que desempeñó su tío y por los estudios que hizo en ella, su hermano Juan. Todo ésto, juntamente con su puesto de escribiente en el juzgado y sin duda, con inteligencia clara, con trato personal, llegó a ganarse un sitio de preeminencia en aquella sociedad. Ya joven, casó aquí mismo, con Doña Merceditas Mercado, quien era media hermana de Don Jesús Mercado, papá de Pancho Mercado, una de las familias más distinguidas y calificadas de la sociedad teúlense, que por entonces, alcanzó niveles de mucho refinamiento.

El Dr. Porfirio Villegas, tiene construida una delineación de parentesco de González Ortega, que resulta por ella, su tío tatarabuelo.  Éstos son los términos del esquema:

Padres de González Ortega, Don Laureano González y Doña Francisca Mateos Ortega, de donde parece que el apellido correcto debería ser en el caso, Jesús González Mateos; por alguna razón muy personal, el general parece haber preferido como segundo apellido, el segundo apellido de su madre.

Hijos de Don Laureano y de Doña Francisca, Jesús, Juan, Ma. Luisa y otros. María Luisa González “Ortega”, casó con Don José María García, quien fue papá de Don Taidé García, quien, casado con Doña Nicolasa Magallanes, procreó a Don José María, Luisa, Esther, Anita, Amelia y a María de los Ángeles García, mamá de María Luna García, quien es a su vez, la madre del Dr. Porfirio Villegas Luna.

Ésta otra línea de emparentamiento, con familias del Teúl, explica la razón por la cuál, Jesús, al salir del Seminario, haya buscado el abrigo, tanto de su tío, como de los parientes, acaso su hermana Ma. Luisa y Don José María García, en éste lugar.

Después de la prefectura de Tlaltenango, que tuvo a su cargo en 1854, Don Jesús González Ortega, aparece en 1857, como Diputado al Congreso del Estado y es en 1859, Gobernador de Zacatecas, por  ministerio de ley. En el año de 1859, firma un decreto de pena a los disidentes y en 1860, se orna de gloria, en la Batalla de Calpulalpan, para salir luego del país, y refugiarse en 1863 en Estados Unidos. Mientras el Gral. González Ortega permanece en aquella nación, aparece en el Teúl, una referencia originada en alguna promoción, que dejó aquí, para que fuera ocupada la manzana, que abarcaba entonces la casa cural, por varias familias de indígenas; éstas, al parecer, no supieron qué hacer con el terreno, pues no disponían de recursos, para levantar la casa, para lo cuál les fue dada aquella propiedad y la vendieron como mejor pudieron. Sin duda, que los compradores fueron personas de principios cristianos porque cuando el párroco del lugar les hizo que no debían retener  bienes de la Iglesia ni hacerse cómplices de un despojo, optaron por devolver las propiedades en cuestión.

En el archivo parroquial, hay una comunicación fechada el 15 de julio de 1865 y firmada por el Párroco, señor Bernardo Fernández, en la cuál, informa a las autoridades eclesiásticas lo siguiente:

En debido cumplimiento a lo dispuesto por el Ilustrísimo Señor Arzobispo, en su circular del 23 de mayo, de la manera respetuosa, digo a su Señoría, que Don Jesús González Ortega, repartió a los indígenas de esa villa, el corral y algunas de las cosas pertenecientes a la casa cural, las mismas, que fueron vendidas por los indígenas a algunos vecinos, los que intentaron fabricar en el corral de la mencionada casa cural, a lo cual, puse debida oposición, y al efecto reedifiqué y compuse cuatro piezas; en consecuencia, habito en la casa cural, sin que los vecinos compradores, pero ni los indígenas, insistan en llevar a cabo sus pretensiones.

No vuelve a tenerse noticia en el pueblo, del señor González Ortega. Su nombre, aparece luego, en los diferentes episodios guerreros, donde alcanza brillantes actuaciones, como en la célebre  batalla de Calpulalpan, Pue., ni sus familiares o parientes, que quedan en este lugar, vuelven a decir nada de él, hasta que en decreto del Congreso del Estado, por el año de 1935 y sin que exista documento oficial, acuerdo del Congreso del Estado, ninguna base jurídica, se cambia el nombre de San Juan Bautista del Teúl, por el de Teúl de González Ortega.

Se supondría, que en el archivo municipal, debería existir el documento o comunicación o copia, del decreto tan importante, pero no existe nada al respecto. Simplemente, en las actas y asientos de cabildo, un día aparece ya el nuevo nombre, y sin ninguna explicación. Ésto se hace por primera vez, el 6 de mayo de 1935. En el acta, queda registrado, como encargado del templo parroquial, el Sr. Cura D. Ángel Valdés, con cuya firma aparecen, la del Presidente Alfonso Alatorre, y la del Secretario, Silvestre Quintero

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