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Unos pasos adelante

Prof. Ezequiel Ávila Curiel

La historia reciente del Teúl la han hecho sus hombres, se les reconozca o no, vengan éstos de fuera o hayan tenido aquí sus más hondas raíces. Los hombres sencillos, los hombres de poder, los que piensan dejar huella y los que lo hicieron por sobrevivir o por el mero gusto de ser, pero todos en el instante que recorrieron por el tiempo, han hecho historia. Historia para contarse, historia para vivirse, historia para crear el futuro. Aunque algunos tengan que decir como el poeta Manuel José Othón:

Señor, ¿por qué hiciste la memoria,

 La más tremenda de las obras tuyas?

 Mátala por piedad, aunque destruyas

 El pasado y la historia.

Muchas cosas se han perdido y pasaron como pasa todo, otras han surgido para dar vida al árbol añoso. Quizá las ramas de los mejores tiempos no vuelvan, pero la savia está ahí para reverdecer el árbol.

Los hombres, sus ideas y su esfuerzo, crearon este Teúl moderno que no ha sido tocado del todo por los vicios de la sociedad moderna. Señorial y envuelto en sus legendarios cerros, el Teúl conserva la tranquilidad del castillo amurallado. Dos entradas de asfalto, hacia el Norte una y hacia el Sur la otra, una cablería telefónica y las antenas que trasmiten muchas veces lo tonto de los demás, le hacen respirar el aire de la modernidad pero sus viejos caserones, sus edificios coloniales a veces confundidos con otros estilos, le dan la grandeza y dignidad que aún guarda y hacen de sus gentes lo que son.

Época de transición a la modernidad

Todavía no sanaban las heridas de la revolución cristera ni en las gentes ni en los muros del pueblo, cuando llegó al Teúl el Sr. Cura Ángel Gómez hombre formado en plena revolución cristera y con mentalidad de cristero. Llega al Teúl y se encuentra con los teulenses que todavía no lograban entender por qué los cristeros habían destruido el templo, hombres liberales, pero creyentes, algunos letrados a la altura de su tiempo y de su medio, gente con mentalidad revolucionaria sin llegar al jacobinismo a ultranza, gente como D. Indalecio Chávez, del que ya se ha hablado, D. Silvestre Quintero, D. José Carmen Hipólito, posiblemente las únicas personas que sabían escribir a máquina y que ocupaban y se turnaban el puesto de secretario de la presidencia municipal. Esta gente y la que por formación o tradición llevaba el espíritu de progreso, fueron los opositores, aunque no enemigos, del Sr. Cura Gómez que pese a su bondad y paciencia lanzaba excomuniones desde el púlpito y negaba los sacramentos a todo el que llevara sus hijos a la escuela “del gobierno”.

Ni las amenazas y prohibiciones impidieron a la gente devota y bien intencionada llevar sus hijos a la escuela, ni D. Silvestre Quintero dejó de platicar con el Sr. Cura haciéndole ver las bondades de la escuela de la otra revolución. ¿Por qué había que pagar si la revolución había logrado una escuela gratuita? Al Sr. Cura Gómez no le convencían estas bondades, pues en su carne sentía la persecución y la maldad de la guerra y estaba también fresca la sangre de los mártires cristianos.

Catorce años después de la llegada del Sr. Cura y después de muchos intentos de fundar una Escuela Parroquial, por fin en 1951 queda definitiva­mente fundado el “Colegio Agustín Caloca”, en recuerdo del mártir teulense. En 1954 vienen a quedarse para hacerse cargo del Colegio de niñas, las religiosas franciscanas, quedando todavía los particulares a cargo de los niños. Y para 1955 por primera vez vendrán dos seminaristas filósofos a encargarse de los grupos de 4o., 5o. y 6o. de niños.

Una verdadera competencia había comenzado, pero más que eso era una confrontación entre ambas escuelas. De los dichos de los viejos que “más vale tener burros en el cielo que licenciados en el infierno se pasó a los niños: “gobiernos rotos”, los unos y “curateños”,los otros.

Después de tantos encuentros y prohibiciones, los teulenses liberales y el Sr. Cura Ángel Gómez, se lanzan a una de las empresas más grandes de aquel tiempo: juntos fundan la Escuela Secundaria. Una escuela independiente del Colegio cuyo primer director es un joven estudiante de leyes de nombre Cándido Galván. Esta será una de las primeras escuelas secundarias del Estado de Zacatecas. Gente de los alrededores y hasta del municipio de Juchipila vinieron aquí para realizar sus estudios secundarios.

Fue aquel 14 de febrero de 1954 un día histórico para los teulenses. Por fin las diferencias se limaban y juntos ofrecían una verdadera alternativa a aquella juventud a la que se le terminaba el mundo en el perímetro de su  pueblo; y tenía que odiar, tenía que matar, porque lo único que se le ofrecía con toda buena voluntad, eran valores morales que no podían cumplirse por falta de educación avanzada y del sofocamiento de ideales reprimidos. El Teúl, decían también hasta en la ciudad de Guadalajara, era un pueblo de matones.

Cuando se le pregunta a la Maestra Cuca Ríos como se fundó la Secundaria, se le viene a la cara la alegría como si fueran muchos los años  que estaba esperando esta pregunta. Con la memoria fresca, la voz atropellada, y con la certeza de haber hecho algo grande con los mínimos recursos y las más grandes dificultades, recuerda fechas y anécdotas. “Fue el 14 de  febrero de 1954. La fundó el Sr. Cura Gómez, yo colaboré con él; Guadalupe  Cervantes nos ayudó para la incorporación. Comenzó dividida, muchachas y muchachos; los muchachos en la casa de Ignacio Caloca, una casa que ahora es parte del Colegio. Yo comencé con la primera clase de matemáticas, porque fue el Sr. Cura Gómez a bendecir el salón y primeramente fue a bendecir ahí donde estaban los muchachos, luego se fue a bendecir donde estaban las muchachas. Yo comencé con los muchachos y dije: ¿Qué voy a darles en una hora?

Aquellos muchachos sin duda alguna forman parte de esta generación de teulenses. Ellos son:

  • Ma. Refugio Alatorre Cortés
  • Ma. Guadalupe Alonso Gómez
  • Constanza Berumen Cortés
  • Ma. Jesús Campos Carrillo
  • Ma. Refugio Campos Castañeda
  • Ma. Refugio Caloca Ramírez
  • Imelda Cortés Carrillo
  • Aurea González Correa
  • Alicia Castañeda Llamas
  • Mercedes Miramontes Flores
  • Esther Muñoz Arellano
  • Ma. Luisa Mayorga Carrillo
  • Ma. Carmen Núñez Jaime
  • Adelina Rivas Sandoval
  • Ma. Trinidad Varela Cervantes
  • Ma. Luz Villegas Gómez
  • J. Guadalupe Bobadilla Anceno
  • Roque Castañeda Ortiz
  • Ignacio Cervantes Campos
  • Ramiro Cervantes González
  • Ángel Cervantes Ochoa
  • Felipe Correa Vera
  • Roberto González Godoy
  • Félix González Márquez
  • Ramiro Muro González
  • Juventino Ortiz González
  • Nicolás Ramírez Rivas
  • Ramón Rivas Castro
  • J. Guadalupe Rivas Sillas
  • Elías Ruiz Gómez
  • Oscar Sánchez Castañeda
  • Francisco Sandoval Ochoa
  • Matías Silva Valle
  • Francisco Torres Castañeda
  • Alejandro Valdés Romero
  • Rubén Villegas Gómez

El Sr. Cura Gómez pasó como un hombre bueno, preocupado por los pobres. Algunos lo califican de muy apegado a las cosas de la Iglesia, otros dicen que era un santo, que nunca se preocupó por él, que siempre traía unos zapatos muy gastados y que fue una ingratitud del pueblo no preocuparse por él.

Otros proyectos del Sr. Cura Gómez quedan en la lista como testimonio de su cariño al Teúl y de sus verdaderas intenciones. Creó la infraestructura para una escuela de artes y oficios, construyó una granja para aves y cerdos, fundó un pequeño asilo de ancianos (El Hospitalito) al que Petrita Castañeda, anciana pobre, regalara su casa y su vida en la atención de los ancianos, construyó la casa de las religiosas y desde su llegada, orientó a D. Jesús Mayorga para la realización del hermoso ciprés del altar mayor que sirve como nicho al Patrono del pueblo. Si alguno de sus proyectos no dieron resultado, quizá se debió a la falta de tino en poner las personas adecuadas para desarrollar dichos proyectos.

Con más de 20 años en el Teúl, el Sr. Gómez supo ganarse el cariño del pueblo y cuando tuvo que irse por el ascenso que le dieron como Canónigo de la entonces Basílica de San Juan de los Lagos, el pueblo lloró su partida. Su huella quedó en la memoria de los teulenses.

En 1959 viene como párroco el que antes hubiera sido vicario de la Parroquia de Ocotlán y párroco del Mezquital del Oro, D. Filiberto García. Hombre dinámico, organizador, capaz de entenderse con cualquiera. Dos sacerdotes muy jóvenes vinieron también a formar parte del equipo religioso, ellos fueron el Padre Francisco Águila y el Padre Francisco Reyes. Pronto este equipo se integró para dar clases en la Secundaria; esto nos da una idea de la importancia que tenía la mencionada escuela, Alma Mater del pueblo.

Un retrato del dinamismo del Sr. Cura Filiberto nos lo da cualquiera que lo haya conocido. D. Efrén Godoy, que no es persona muy relacionada con los sacerdotes, dice de él: “El Sr. Cura García organizaba muy bien. Para las fiestas del día doce, pedía una cuota a todos los comerciantes, eso era para la música. Comenzaba con las mañanitas, luego, la banda de música daba una vuelta por la plaza, después tocaba a mediodía y en la noche. Siempre en el kiosco. Hacía un rodeo, una kermesse bien organizada. Salía con una canasta por la plaza y la gente le daba dinero. Ponía hasta dos adornos en el templo durante el novenario de la Virgen. Tenía gente que le ayudaba, sus hermanas, y tenía muchas ganas de trabajar”.

Con el Sr. Cura Filiberto se acabaron definitivamente los problemas entre la Iglesia y el Gobierno. Amigo de los maestros, de los liberales, como consta que fue muy amigo de D. Benjamín Robles Mercado, supo darle unidad al pueblo para impulsar nuevamente la educación. El y un grupo de maestros con otros teulenses, vieron que la juventud no quería quedarse sólo con el estudio de la secundaria, que querían estudiar preparatoria e ir más adelante. Como al Teúl no llegaron las escuelas por órdenes de ninguna autoridad, sino por iniciativa de sus gentes, de la gente con ideas, de la gente inquieta, hubo que emprender otra nueva empresa: la de la Escuela Prepa­ratoria.

En la casa cural se daban cita el Sr. Cura, la Profa. Ma. Del Refugio Ríos, Emma González, los profesores Héctor González, Salvador Valdez, Guadalupe Ávila, el Sr. Salvador Torres. Y pronto dieron al Teúl otro centro educativo, la Escuela Preparatoria “González Ortega”. Tampoco llegaron las dependen­cias gubernamentales a construir edificios, por lo que la historia se volvió a repetir 17 años después de la fundación de la Escuela Secundaria. De nuevo las clases se impartían en las casas particulares y hasta uno de los locales de la presidencia municipal sirvió como salón de clases.

Esta nueva institución comenzó el 4 de octubre de 1971. También con maestros voluntarios, con gente desinteresada o con el solo interés del progreso de su pueblo. Comenzó esta escuela incorporada a la Universidad de Zacatecas, luego pasó al Estado. Sus directores han sido el Prof. Héctor González, el Dr. Rosendo Guerrero, el Prof. Salvador Valdez, la maestra Ma. Del Refugio Ríos y el Prof. Guadalupe Ávila. Más de 20 generaciones ha entregado al pueblo, esta institución y sólo ahora cuenta con un edificio propio y apropiado, pero todo realizado por la lucha permanente de sus ciudadanos. Ya no es imposible dar una lista de egresados de la Preparatoria “González Ortega” y que ahora son profesionistas, porque muchos son de los pueblos circunvecinos, pero se pueden contar hasta varios maestros, y como muestra, la primera generación que aunque ha sido menos numerosa, es muy significativa.

  • Profa. Valentina Anceno Rivas
  •  Héctor Caloca
  • Profa. Ofelia Cervantes González
  • Ing. Ángel Cervantes Tovar
  • Prof. José Manuel Jacobo Godoy
  • Sr. José Manuel Larios Arellano (obrero)
  • Sr. J. Manuel Luna Luna (en E. U.)
  • Ing. Carlos Núñez Núñez
  • Profa. Armida Ramírez González
  • Ing. Laurentino Rivas Castañeda
  • Ing. C. Químicas, Ma. del Carmen Torres
  • Lic. en Admón. de Empresas, Ma. de la Luz Varela Rivas
  • Psicólogo Armando Vera Chávez
  • Prof. José Luis Zacarías González

 

Otras Escuelas y obras que hacen del Teúl

Un municipio más moderno.

El sostener una escuela primaria oficial, una secundaria y una prepa­ratoria, fueron actos realmente heroicos. Pero también lo fueron el traer un molino de nixtamal, un camión de carga, una tortilladora, un tractor, la luz eléctrica, el agua potable, el teléfono y hasta una televisión.

Muchos pueblos han tenido la suerte de quedar al paso de una obra o por el interés de algún político que les realizó alguna obra, pero al Teúl todo le ha costado. ¿Quién puede contarnos las dificultades y las promesas tantas veces no cumplidas, las cuotas que se iban dando y lo triste de un pueblo sin luz por las noches? Hay muchos que lo pueden contar. Pero aunque el Presidente de la República no se haya dado cuenta, ni siquiera el director de la Comisión Federal de Electricidad que era el Ing. Carlos Ramírez Ulloa y el Presidente de la República D. Adolfo Ruiz Cortínes, el Teúl quedó electrificado el 27 de julio de 1958, cuando era presidente municipal D. Lorenzo Cervantes. Hasta octubre de 1977 el agua llegó entubada a los hogares de los teulenses y al principio de los años 80 se le dotó de drenaje. Desgraciadamente también se contaminaron los ríos en estas mismas fechas.

El primer molino de nixtamal lo trajo D. Otilio Martínez. Los primeros camiones de carga, los señores Aurelio Rivas y Benjamín Robles.

El primer tractor que llegó al Teúl fue una máquina que apenas llegó de tan vieja, pero llegó y trabajó sólo para muestra de los agricultores y para que dejaran de sufrir tanto pegados de por vida a los arados tirados por bueyes. Esa máquina fue traída por el Sr. Ángel Ávila.

Desde 1955 hasta 1983 el Teúl contó con servicio telefónico entre los pueblos cercanos y en marzo de 1972 pudo usar el teléfono a larga distancia por caseta.

A partir de la privatización de Teléfonos de México se instaló en el Teúl el servicio telefónico semiautomático, el 20 de octubre de 1993.

      En aquel empeño por abrir puertas a la educa­ción, por recorrer caminos del saber, cuando las auto­ridades quedaban muy lejos de aquella avidez, estuvo funcionando un instituto de capacitación comercial, de unos señores que hallaron en los pueblos de la región un pródigo filón económico. Aquí dos aspectos: alumnas y alumnos, y muchas banderas recargadas en la pared de adobes.

Un Presidente de la República, el Lic. José López Portillo vino hasta el Teúl a inaugurar la presa de “La Aticuata” con la que comenzó a cambiar un poco el sistema de agricultura de los teulenses.

Hasta que un teulense fue Gobernador del Estado de Zacatecas, se pudo entrar por carretera pavimentada y pasar por el Teúl, de Zacatecas a Guada­lajara, por ese mismo servicio. La carretera quedó oficial y simbólicamente inaugurada por el Presidente de la República, Lic. Miguel de la Madrid en 1985. Ese mismo año dejaron de venir las avionetas que desde muchos años transportaban a la ciudad de Guadalajara.

Otras Escuelas y otros servicios han venido

a completar aquella labor tan encomiada.

Además de la escuela primaria estatal y el colegio “Agustín Caloca”, se estableció la escuela federal que lleva el nombre de otro connotado teulense, el Lic. Fundador de la Escuela Rural en México, D. Lauro G. Caloca. Con esta escuela se establece una competencia sana para mejorar los servicios y se da una mejor atención a la población infantil.

Los beneficios no se han quedado en la cabecera municipal solamente. De las 20 comunidades que componen el municipio, catorce tienen agua potable y 17 están electrificadas. Para 1994 todas las comunidades tenían escuela primaria, aunque el Tablero Y el Zapotito eran atendidas por el CONAFE. Para este mismo año había 10 telesecundarias en las comunidades más importantes del municipio, dos secundarias generales y la Escuela Preparatoria, además del Colegio de Bachilleres (nivel preparatoria) en Igna­cio Allende. La cabecera municipal, Ignacio Allende, Milpillas de Allende, Huitzila, La Presa, Los Álamos, Mesa Grande y El Soto, contaban con Jardín de Niños, Hacienda de Guadalupe y Hacienda Vieja cuentan con Jardín de Niños que depende de la Secretaría de Educación y Cultura (SEC) y del organismo para el desarrollo integral de la familia, (DIF).

Las poblaciones del Teúl, Ignacio Allende, Milpillas, Huitzila y San Miguel contaban con servicio telefónico por caseta. Para 1993, en la cabecera  municipal, Ignacio Allende, Milpillas y Huitzila, los alumnos de las escuelas podían por lo menos en algunos aspectos, tener alguna información en la biblioteca pública de sus localidades.

Este fue el Teúl hasta 1944, que pese a sus retrasos y olvidos, falta de empleos y de un comercio floreciente, dejó poco a poco parte de aquel sufrimiento tantas veces manifestado, por no tener oportunidades para el estudio, por no poder comunicarnos ni por tierra ni por aire ni por alambre, y aquel otro tan espectacular y doloroso de ver a las mujeres cargadas de ropa y niños hacia el río, dobladas sobre una piedra con toda la furia del sol sobre sus espaldas, o el de los campesinos pegados al arado en una línea sin fin o tan larga como la vida

Vida Política.

Debemos de estar de acuerdo con Aristóteles: “El hombre es un animal político”.

El hombre es capaz de organizarse, mientras viva en sociedad, en cualquier rincón del mundo para poder sobrevivir.

Después de los grandes acontecimientos que sacudieron la Nación, el Teúl, como pueblo olvidado y quizá castigado por su participación tan importante en los acontecimientos revolucionarios, ha sido marcado por diferentes etapas en su actuar político. Señalaremos algunas que nos dan idea del largo proceso por el que ha tenido que transitar este pueblo que sin duda alguna tuvo una inf1uencia tan grande en la formación de hombres importan­tes como González Ortega, los Caloca o los Cervantes.

Tiempos difíciles los años de la mitad del siglo. No podemos detenemos en los aspectos que ya se han tratado en otra parte de este libro; sólo señalar los aspectos que han transformado al Teúl en los últimos años.

La Democracia

El Teúl, como quizá, muchos pueblos, pasó por la etapa en la que nadie quería ser presidente municipal, la razón: no había dinero.

El que quería gobernar para su pueblo no se atrevía a hacerlo sin dinero; el que tenía sólo intención de aumentar su caudal, tampoco lo hacía porque tampoco había de donde hacerlo.

Para elegir a un presidente municipal se juntaba un grupo, el grupo de políticos en el buen sentido de la palabra, comenzaban a señalar personas, pero nadie quería, porque asumir ese puesto suponía dejar su trabajo, sus negocios, sus intereses personales, para ir a dar ese servicio.

Algunos duraban un año; muy pocos permanecían los tres años, y otros sólo duraban unos meses pues como el grupo los ponía, así mismo los quitaba si no desempeñaban bien su puesto.

La ilusión de un presidente era hacer algo positivo. Se ayudaba de las multas, de lo que la gente les daba cuando los veía trabajar, etc. Para algunos era importante techar un salón caído, poner unos arriates a los árboles, arreglar el rastro o cualquier cosa, porque todo se hacía con el esfuerzo de todos.

Al grupo político lo movía el bienestar del pueblo, que nadie se constituyera en cacique y que se guardara la unión y el orden.

Dice un parroquiano: “Los períodos eran fijos, pero como no había recursos ni para el sueldo del presidente, entonces se cedía el puesto y no había muchos aspirantes, porque había que sacrificarse por la patria chica. Para elegir otro presidente no se buscaba mucho la preparación intelectual, sino la solvencia moral”.

Tampoco había mucho personal en la presidencia municipal. D. Efrén Godoy dice que en su mandato el personal de la presidencia eran el presidente, su secretario, el síndico, el encargado del registro civil, un tesorero, tres policías y el guarda-rastro.

D. Antonio Quintero que también fue presidente municipal cuenta lo mismo y añade que la policía municipal era la gente que colaboraba como equipo y era gente respetada que estaba interesada en que se guardara el orden y la armonía. Sus principales colaboradores para cubrir el puesto de los policías fueron D. Isidro Campos y D. Felipe Berumen, ambos dueños de tiendas de ropa.

Una elección muy de esta época fue la de D. Leopoldo Castro. Ya venía desde la ciudad de México D. Roberto Miramontes que al ver el olvido en que se encontraba su pueblo, comenzó a traer adornos para las fiestas de sep­tiembre. Muy entusiasta D. Roberto y uno de los teulenses que aún fuera de su pueblo le guardó un cariño que nunca cambió. Vino este coterráneo como solía hacerlo, pero esta vez para formar parte del grupo político o para inquietar a algunos amigos y convencer a D. Leopoldo Castro para que aceptara ser el presidente municipal. Historias más, historias menos, después de insistirle, de ir a su casa y de comprometerse D. Roberto a colaborar con él, aceptó D. Leopoldo asumir la presidencia. Hoy nadie niega que fuera el mejor presidente que ha tenido el Teúl en los últimos años.

Los tiempos políticos fueron cambiando y el partido oficial fue incu­rriendo más en la vida política del Teúl. Comenzó a actuarse desde el centro, desde la ciudad de Zacatecas. Comenzaron a mandar delegados del partido desde allá y el pueblo tuvo también más participación; pero la manipulación comenzó a convertirse en arte.

No es el único caso, pero sí es típico de este periodo la elección de la maestra Cuca Ríos.

La candidatura la presenta un grupo de maestras. La maestra Ríos es la primera y la única mujer que aparece como presidente municipal en la historia del Teúl. Por este tiempo ya acude más gente a las asambleas de elecciones. En este caso ya aparecen dos grupos bien definidos. Uno, el grupo tradicional, y el otro que presenta a la maestra. Quizá por primera vez aparecen pintas en las paredes del poblado. Pintas de repudio a uno y otro candidatos, aunque no es un repudio del pueblo, sino de los grupos.

No sabemos si para calmar los ánimos o para imponer su voluntad, el delegado de Zacatecas destituye al comité municipal del partido y nombra otro comité. Quiere obligar a la maestra a que desista de su candidatura, pero ella dice que eso no lo puede hacer porque ha sido un grupo de personas quien la ha postulado y esas personas tienen el mismo derecho que los demás. Finalmente en una asamblea muy acalorada con gritos de los participantes gana la maestra. También la maestra se destacó por las obras que realizó, como la introducción del agua potable y el arreglo de la “Plaza de Abajo” que es ahora el espejo donde los transeúntes tienen la primera impresión de los teulenses.

El presidencialismo que cada vez más se acentúa en el país tiene su repercusión en el más lejano poblado. El Teúl no se queda libre de esa enfermedad. Así llegamos hasta 1993, cuando los teulenses se habían organizado en diferentes grupos para proponer su candidato, pues se quería aprovechar el mandato de un teulense en el puesto más alto del Estado de Zacatecas; así, bien organizados se aprovecharían mejor los posibles recursos que llegaran al municipio. Pero esta vez, se desechó el candidato propuesto, se mandaron nombramientos desde la capital del Estado para que la “elección” se hiciera por representantes supuestamente de los distintos sectores del partido. Testimonio de un representante cuenta que se les llevó a un local y se les hizo firmar un acta de asamblea a la que nadie asistió, sólo los representantes y en la que se decía quién había sido electo como presidente municipal.

La Secundaria todavía como promoción privada, empezó a satisfacer los anhelos intelectuales de aquella juventud; luego vino la Escuela Preparatoria, ésta ya como instancia del Gobierno del Estado. Se le acondi­cionaron provisionalmente unos salones arriba de lo que se hizo como prolongación de Los Portales. A la fecha tiene sus instalaciones apropiadas y en propie­dad. 

Esta ha sido una de las páginas más sucias de la historia política del Teúl, por ser éste un pueblo apartado y tranquilo que tenía su propia dinámica y donde la influencia del exterior era lenta. Es la época en que la estructura del pueblo recibe una transformación profunda: es remodelado el Templo, se construye el mercado y se amplían los portales, comienza el encementado de las calles y se reedifica el teatro parroquial; las calles se cubren de naranjos y comienza la construcción del lienzo charro; las carreteras pavimentadas llegan hasta las orillas del Teúl y también le llegan los presidentes ya etiquetados.

Los periódicos de la capital del Estado de ese tiempo nos dejan ver por qué los teulenses se rebelarán más tarde, pese a tantos cambios vistos en su tierra. El pueblo nunca olvidará el beneficio hecho contra su dignidad.

En 1986 la escena electoral será más simple. Al pueblo subyugado se le manda el candidato y éste tendrá que presentarse en las comunidades para que la gente lo vea y sepa quien va a ser su presidente. En las escuelas los maestros se cansarán de cruzar boletas en nombre de todos los ciudadanos. “Dedocracia y lapiciza”, si el neologismo es aceptado, dirá uno de los maestros actores y hastiado de la nueva forma de entender la democracia. Por lo pronto, el pueblo sumiso, acepta su desgracia.

Pese al impuesto de 4% que se exigió a todos los ciudadanos sobre sus tierras y su ganado para el pago de las obras realizadas, no quedó ningún documento escrito o firmado por la gente donde constara que todo estaba pagado. Por lo que el presidente entrante, revestido de todos los poderes envía a los propietarios de las casas cuyas calles habían sido encementadas un documento en el que se le dice que tiene una deuda y de no pagarla se procederá al embargo de la finca.

Pueblo chico, borrasca grande. En 1987, año turbulento para esta pequeña barca. El 9 de febrero el pueblo revive sus raíces liberales y se decide a recobrar su dignidad perdida. Sale a la calle en fila digna, en silencio y con la vergüenza en la cara, por lo inaudito del caso, pero con la dignidad en el pecho. Sale a protestar, sale a reclamar la humillación latente que se creía dominada, sale haciendo uso de sus derechos constitucionales y se le recibe con desprecio. Por primera vez se le grita a un presidente municipal. Se había acabado el respeto a quien portaba la confianza del pueblo para sus mejores hombres, porque se había roto la dignidad. Policías vinieron y policías fueron, represión y miedo circuló por las calles y el ánimo de los ciudadanos poniendo en evidencia la realidad de lo que a nivel nacional estaba pasando.

La educación de la gente había sido fina hasta el extremo, pues una comisión se presentó en la capital al mismo tiempo que se realizaba la marcha para tener informado el señor gobernador, pero la burocracia no permitió entrar a los enviados. Los medios de comunicación quisieron manejar estos hechos como una pugna entre priistas, lo que dejó ver claramente que un sistema se estaba descomponiendo a nivel nacional, pero los habitantes del Teúl sólo eran víctimas de las pugnas que a otros niveles se estaban dando y precisamente, por el poder.

Los dos periodos siguientes tuvieron nuevas características, porque ya se vivía un descontento a nivel nacional y los diversos partidos políticos de reciente formación, se unieron para derrotar al partido en el poder. Si en algún tiempo hubo dos o más partidos que participaron en elecciones en el Teúl, no lo sabemos, más bien creemos que fue la primera vez en la historia en que se presentaron candidatos de partidos opuestos.

El candidato del partido oficial llega otra vez impuesto desde el centro del Estado, para disgusto de muchos de sus partidarios, pero en esta primera contienda el fraude es tal, que nunca se instaló siquiera la comisión electoral.

La última elección que se ha dado en el Teúl para presidente municipal, también fue entre dos candidatos de diferentes partidos políticos, PRl y PRD. Otra vez el candidato del PRl es decidido entre las cúpulas y las votaciones son más controladas aunque el fraude sigue siendo técnico.

Este repaso rápido de los últimos cincuenta años de la vida política del Teúl, nos da una idea de los distintos aspectos que ha tenido la vida democrática. Encuestamos varios priistas que tuvieron una actividad política muy importante y todos están inconformes con los procedimientos de su partido. Añoran los tiempos en que ellos hacían la democracia y creen que a su manera y en el pequeño mundo donde se desenvolvían, hacían una auténtica democracia. Ahora, dice uno de ellos, está todo muy mal; el candidato no hay que encargarlo, ya nos lo mandan de fuera. Hoy todos podemos ser presidentes.

Para completar la lista de presidentes que ya está en páginas anteriores, damos los que faltan en esta visión del Teúl, pasos adelante.

  • 80-82 Daniel Rivas Méndez
  • 83-85 Juan Manuel Cervantes Rivas
  • 86-88 Rigoberto Rivas Luna
  • 89-92 Pablo Rivas Cornejo
  • 92             Luis González Núñez.

Tradiciones que se fueron, se transformaron o han surgido

Cada hombre tiene su historia y cada familia puede escribir la suya, pero la historia se va enriqueciendo cuando cada acontecimiento va teniendo influencia en el colectivo. Y sin duda alguna las fiestas las hace el pueblo, las tradiciones las hace el pueblo, pero por muchas circunstancias no sabemos cómo se van perdiendo o sí sabemos, perdemos la memoria cuando morimos. Aquí diremos algo de lo más sobresaliente que en la vida cotidiana le acontece al pueblo.

Las fiestas y sus reinas, verdadera muestra de quién era la mujer que atraía a los jóvenes por su belleza y simpatía, y no sólo a los jóvenes, sino a todo el pueblo. El pueblo entero participaba en estos eventos, los niños y las mujeres tenían simpatía por alguna mujer bella del pueblo. Por esos días ya se despuntaba la milpa y los jóvenes iban a trabajar para tener dinero y sacar a su reina. “Yo me acuerdo de cuando era niño y tenía 20 centavos. El voto valía 10 centavos; mi hermana también jovencita ya había gastado su veinte y me dijo que me esperara hasta el final para echar todo lo que teníamos en el último momento”. Como esta anécdota podrá haber muchísimas que nos dan cuenta de lo que era una fiesta del pueblo.

“El cómputo final era un domingo antes del 15 de septiembre y ahí se definía quién era la reina. El día 15 se iba con la música a la casa de la reina, se le traía a la plaza, se le daba la vuelta por el cuadro y era coronada. El 16, además de participar en el desfile en su carro alegórico, la reina venía a la serenata a dar la vuelta para que el pueblo la viera. Esto se acabó, como se acabaron las serenatas. Mucha gente dice que se acabaron las serenatas porque no hay donde sentarse, pero yo creo que se acabaron porque antes la plaza era el único lugar para encontrarse muchachos y muchachas. Como ahora se ven todo el día, ya no tienen ganas de verse”.

Se acabaron también los juegos de la cucaña o palo encebado, se acabó el puerco encebado y el barril, la sortija y las carreras de costales, el gato con el cohete en la cola y los platos de harina con monedas, el comal tiznado; todos juegos del 16 de septiembre por la tarde, juegos inocentes o bárbaros a veces, pero en los que el pueblo encontraba la forma de celebrar y descansar, de reírse y participar.

Nadie sabe con seguridad desde cuando se acostumbra hacer el baile del 17 de septiembre, sólo se sabe que es una tradición muy antigua. Los bailes estaban prohibidos, por eso se hacían en las escuelas oficiales o en la presidencia. Eran una convivencia, dice D. Genaro Hipólito, y dice que era tan familiar que se hacía con galletas de nieve y con rompope.

Por el año de 1960 se comenzaron a organizar bailes, uno al que llamaron “de gala”, era el 17, y otro, el baile típico, sin fecha precisa. Fue Natalia Acosta, que viviendo ya fuera del Teúl, vino a organizar las fiestas patrias y les dio esa estructura. Para el baile de gala, vino una orquesta de Tlaltenango, llamada “Tlaltelolco”. Ese día, las damas vestían ropas de gala y los hombres, por lo menos, iban con corbata. No era baile para la gente adinerada, sino para vestir de gala. La orquesta Tlaltelolco estuvo viniendo muchos años, pero después vinieron otras orquestas, pues siempre era con orquesta. La última orquesta que vino fue el año de 1986, se llamaba “Escala Mayor”. Para el siguiente año, como se veía que el baile era muy famoso y se convertía cada vez más en negocio, se trajo a los “Cadetes de Linares”, grupo moderno de mucho ruido y propio para atraer dinero mal habido. Ese año ya no se hizo el baile en la presidencia o en el auditorio, se realizó en las bodegas de Fertimex. Desde entonces dejó de ser de convivencia y de gala. Algunas gentes que han dejado de ir por mucho tiempo y luego van de gala, se encuentran que ahora es de mezclilla y botas o con pantalones las mujeres; se quedan muy decepcionados.

1.- Fiesta del Hijo Ausente

Durante mucho tiempo los miles de teulenses que emigraron a otras partes, desearon encontrarse juntos en su patria chica. Fue hasta el año de 1989, por iniciativa de los teulenses en Guadalajara, constituidos en Asocia­ción Civil denominada” Círculo Familiar Teulense”, empezó a realizarse este encuentro de los de allá con los de aquí; en la organización, en la motivación de los paisanos de fuera, contó mucho el entusiasmo de María Castañeda Arellano que ha sido en cierta manera el alma de la organización de los teulenses en la Perla Tapatía. Al cabo de unos años fue creciendo el interés y el entusiasmo de los paisanos de fuera y pareció que el Teúl volvía a ser lo que fue en sus mejores tiempos. Se hace serenata al estilo de los años viejos y suele haber también una kermesse como las mejores de antes. Desde entonces, el primer sábado de agosto se tiene esta festiva concentración de teulenses venidos de todos los rumbos del país y más allá.

2.- Banda Municipal

La tradición de las orquestas y las bandas en el Teúl ha dejado muy buenos recuerdos y casi no ha habido época en lo que va de este siglo en que deje de existir algún grupo de este estilo.

En los últimos años se han formado tres bandas de música, dos muy pequeñas, pero no por eso menos importantes, y otra con mucha mayor atención y apoyos.

Las dos primeras se formaron como muchas cosas en el Teúl, por la voluntad de una sola persona y por la pasión de la música. Sin mucha formación más que la de haber participado en dos de las orquestas anteriores ya nombradas en capítulo a propósito. D. Ángel Ávila Rivas, un hombre de oficio campesino, se dedicó con todo el corazón de un verdadero teulense, a ponerle alegría, al pueblo. La gente le ayudó mucho viendo el entusiasmo que tenía. Los teulenses en Guadalajara, México o en los Estados Unidos, le regalaban instrumentos. Siempre tocaba los domingos en el kiosco y la gente se acercaba y le daba algo “para sus muchachos”. Nunca tuvo ningún problema con nadie hasta el día en que sin ninguna explicación lo metieron a la cárcel para que entregara al municipio los instrumentos de música que había conseguido. Después se supo que fue porque se iba a organizar la banda juvenil auspiciada por la presidencia y era preciso hacerlo a un lado.

La banda juvenil se sostiene por el entusiasmo de su director que también perteneció a la primera banda que formó D. Ángel y los apoyos del gobierno estatal.

Hoy existen varios grupos musicales: tres tamborazos, un grupo de norteños, y dos grupos de música moderna. Todos ellos con muchos méritos, porque han logrado sostenerse durante varios años y todos son particulares.

3.- Tradiciones Religiosas

Tiempo de los remozados altares y campanarios de timbre novedoso, diría López Velarde. El dinamismo del Padre Cipriano González, en plena revolución cristera, quedó impreso en una asociación de “Damas Guadalupanas”. Mujeres activas como su fundador, mujeres que escamaban la cera para cubrir de rosas las velas de los altares. Con lirios de papel crepé que ellas mismas hacían formaban pabellones para hacerlos bajar desde las bóvedas del templo hasta la imagen de la Guadalupana o la Inmacu1ada.

Todavía quedan algunas de ellas, pero en la memoria quedarán los nombres de las Srtas. Correa: Lupe, Carmen y Asunción; las Sandoval, Eulalia, María y Margarita; Soledad Curiel, Catalina Muñoz, Tomasa Macías, Nicolasa Sandoval y otras muchas que no se alcanza a recordar. La que no escamaba cera, hacía velas, hostias, planchaba la ropa de la sacristía con finísimos corrugados en las telas almidonadas, o como divas del pueblo, alegraban los rosarios de mayo en los que también se ofrecían flores y se discutían los días para ver quien lo “sacaba” mejor. Las niñas vestidas de blanco llevan los braseritos humeando por el incienso quemado, o la regaderita con agua florida que perfumaba el ambiente. Todas aquellas tradiciones religiosas se fueron acabando al tiempo en que se fueron acabando quienes las organiza­ban. O por falta de interés de los sacerdotes.

Los santos o imágenes que ahora se ven, también tenían un sentido: San Pascual Bailón era el santo de los adoradores; San Isidro Labrador abogado de los campesinos y ellos se encargaban de hacerle su fiesta pidiéndole buen temporal. San Luis Gonzaga, era ejemplo de castidad a seguir por los jóvenes. Su asociación era la Congregación Mariana, también fundada por el Padre Cipriano González.

El Niño de la Cruzada, no tenía nada que ver con las guerras de conquista religiosa; era la atracción de los niños. Se llenaba el templo de niños en la misa de 8, dirigida por un buen grupo de catequistas entre quienes destacaba en su estatura Herminia Castro, mujer que llamaba la atención a los niños por su voz vibrante con que entonaba el “Vamos niños al sagrario”. Todas esas costumbres, todas esas asociaciones se acabaron a la muerte de sus integrantes y muy pocas cosas nuevas han surgido.

La visita de la imagen de la Virgen de San Miguel, que por varias veces se ha suspendido, volvió a revivir al recordar en junio un aniversario más de la fundación del Teúl. No sin dificultades por los mismos problemas ya dichos, pero desde 1986, la romería de la Virgen de San Miguel se sigue realizando no con las mismas tradiciones de antes, pero sí con una devoción muy singular.

4.- Los Días Santos

¿Cómo se celebraban los días santos hasta mediados de los años 60? Quizá no había mucha diferencia de las celebraciones que se hacían en otros pueblos, pero el Teúl tenía su estilo. Eran días de oración y de descanso total. El jueves santo se cerraba la gloria, y las campanas dejaban de sonar y eran suplidas por la matraca, instrumento grande de madera que podía ser oída por todo el vecindario.

La calle frente al templo se llenaba de vendimias: nieve raspada, lotería para jugar a la suerte al compás de los gritos del gritón; dulces de calabaza, camote y alfajor; trompadas de coquitos y tantas cosas que hacían que la gente pudiera estar ya en los actos litúrgicos, ya entretenida con las diversiones enfrente mismo del templo. Eran verdaderos días de fiesta y el pueblo se llenaba de gente para convivir, para escuchar todos aquellos sermones de las tres caídas, de las siete palabras y esperar el sábado, el Sábado de Gloria, porque la “gloria se abría” el sábado y todo mundo esperaba la quema del judas, sin duda alguna símbolo del pecado, pero que para los teulenses era además interesante por “las herencias” que Judas dejaba, sátiras inteligentes y finas que don J. Carmen Hipólito escribía en agraciadas rimas.

5.- Los Mártires Teulenses

Quizá sólo haya dos pueblos en toda la República Mexicana que tengan el honor de contar dos hombres que en el plano religioso han llegado a la distinción más alta que la Iglesia Católica puede conceder a los humanos, la beatificación. Uno de estos pueblos es el Teúl y sus hijos preclaros, el Padre Agustín Caloca Cortés y el Padre José Isabel Flores Varela. El primero de éstos, no cumplía aún tres años de su ordenación sacerdotal y a tiempo que desempeñaba fecunda actividad docente en el Seminario Auxiliar de To­tatiche, fue aprehendido junto con su párroco, el señor cura Cristóbal Magallanes, y en decisión arbitraria, para la cual no valió siquiera el significado de su apellido, de la prosapia ilustre de los Caloca que tanta relevancia tuvieron en la vida política y militar de Zacatecas y de México, fue pasado por las armas en Colotlán, el 25 de mayo de 1927. De esta vida ejemplar, de este sacrificio, y de la huella de este ilustre teulense, hay un capítulo aparte en este libro.

El Padre José Isabel Flores era prácticamente desconocido en su propio pueblo. Esto porque desde su adolescencia, urgidos sus padres por la pobreza salieron de aquí en busca de mejores horizontes. Se establecieron en Guadalajara y allá ingresó al Seminario, allá hizo su carrera y allá fue ordenado el Padre José Isabel. Luego de breves temporadas ministeriales en algunos pueblos del arzobispado, fue destinado a Zapotlanejo, a cargo de la capellanía de Matatlán donde duró ejerciendo ejemplar ministerio, por casi treinta años. En las proximidades de este pueblo fue aprehendido y en la misma arbitrariedad condenado a muerte. Un hecho singular que fue relatado por varios testigos en relación juramentada sobre los Evangelios, asegura que las balas no hacían daño en el cuerpo del sacerdote, que lo colgaron y subieron y bajaron varias veces de las ramas de un árbol, hasta que por fin fue bárbaramente decapitado. Su muerte a menos de un mes del primer mártir teulense, tuvo lugar e1 21 de junio de 1927.

Fueron beatificados por el Papa Juan Pablo II en la Basílica de San Pedro, el 22 de Noviembre de 1992, en solemne ceremonial litúrgico al cual asistió una delegación de feligreses del Teúl.

A la fecha estos sacerdotes mártires, son venerados por los creyentes del Teúl y tienen sendas esculturas a los lados del presbiterio. Los restos del Beato Agustín Caloca están en el templo. Del Beato José Isabel se tiene sólo una reliquia.

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